Hacer un viaje de placer y descubrimiento implica dejarse llevar por la intuición y decisiones de último momento. Cosa que nos ocurrió con Isnotú.

Porque, usualmente, el turista que va a Isnotú lo hace para rezar o pagar promesa a José Gregorio Hernández. Para quienes no lo saben, este hombre fue un insigne médico venezolano, nacido en 1864, a quien se le atribuyen innumerables milagros en el área de la salud y que fue declarado "Venerable" (penúltima categoría antes de la de "Santo") por la Iglesia Católica.

Pero nosotros fuimos simplemente porque pasamos por la ciudad de Valera en nuestra ruta hacia Mérida y como no teníamos prisa nos dió curiosidad de conocer el Santuario de José Gregorio Hernández en Isnotú.

Una de las razones para tomar esa decisión fue encontrar que Valera es una ciudad grande que se va pareciendo a Caracas, y de ese ambiente "citadino" es de lo que queríamos descansar precisamente.

2005-08-29-trujillo-isnotu-07.jpgEn Valera está muy bien señalizado el camino hacia Isnotú. Al principio no es muy fácil porque hay que meterse por unas callecitas estrechas, pero después comienza un camino que se eleva hacia las montañas y que es muy agradable de recorrer.

Al salir de la carretera para acercarse a Isnotú hay una especie de "mirador" con un monumento alusivo a José Gregorio Hernández.

Cuando se llega a la calle principal ya no queda ninguna duda de que usted  se acerca a un sitio de peregrinación religiosa en Venezuela. Esto es debido a la gran cantidad de personas que se encuentran vendiendo velas, rosarios, estampitas de santos y cualquier cantidad de "souvenirs" alusivos. Inclusive, al lado del Santuario hay una especie de mercadito de artesanías, todas ellas relacionadas en mayor o menor grado con algo religioso.

El santuario consta de tres edificaciones alrededor de una plaza donde se encuentra una especie de "glorieta" con una imagen de José Gregorio Hernández. Una de las edificaciones es una especie de "oficina parroquial"  donde atienden al público y venden velas e imágenes. Luego está la capilla y a su derecha está un pequeño museo.

Vista frontal de Santuario Vitral

La capilla es pequeña y sencilla. Lo más impactante que tiene son unos vitrales con imágenes de la vida de José Gregorio Hernández tanto en su faceta de médico como de hombre piadoso.

El museo es muy simple. Tiene documentos y objetos pertenecientes a José Gregorio Hernández y a su familia, así como ejemplares de la prensa con diferentes noticias acerca de su vida.  A la salida del mismo solicitan una colaboración para el mantenimiento, aunque en realidad necesita mucho más que eso porque más que un museo es una colección de objetos que no se encuentran todo lo bien conservados que pudieran estar.

Pero lo que realmente impacta del sitio es la infiniddad de placas de agradecimiento que se encuentran cubriendo practicamente todas las paredes externas del lugar. Ya no queda espacio para más y algunas agradecen por cosas insólitas como pueden ver en la foto.

Pared cubierta de placasPlaca de agradecimiento

A un lado de la plaza hay algo que asemeja una gruta y en cada rincón de la misma se pueden ver fotos y algunos objetos como pañales, medallas, récipes médicos, etc. que no sabemos muy bien si son peticiones o muestras de agradecimiento.

En cuanto a los servicios en los alrededores, no exploramos mucho. Apenas nos tomamos un refresco en un restaurant, el cual  es parte de una posada (no anotamos el nombre) y se encuentra unos 50 m. antes del santuario, justo al lado de la oficina de la Corporación de Turismo de Trujillo.  En ese restaurant intentamos usar el baño pero sólo estaba abierto el de caballeros. Las chicas tuvimos que ir a una casa en el otro lado de la calle, donde una familia con visión empresarial alquila el baño. Les aseguro que la necesidad era muy grande porque el baño está realmente en malas condiciones, sin luz, hay que usar un tobo para bajar la poceta y el piso está todo mojado.

Entiendo que hay muchos grupos que se desplazan hacia Isnotú en peregrinación y no vi que en los alrededores existieran buenos servicios de alojamiento y comida para ellos. Supongo que eso se resuelve en Valera porque está muy cerca.  Pero cuando estás allá ¿hay que pedir un milagro para ser bien atendido?

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