El Pico Bolívar es la cumbre más alta de Venezuela. Aprendimos en la escuela que tiene 5.007 metros sobre el nivel del mar, aunque actualmente dicen que la altura real es de 4.980,8 metros (ver aquí).Cuando estuvimos en Mérida, nos quedamos cerca de la Plaza de las Heroínas, donde se encuentra la Estación del Teleférico, y podíamos ver por la ventana los picos y creer que la leyenda de las cinco águilas blancas podía ser verdad.
Ni yo ni las niñas habíamos subido en el Teleférico de Mérida, mi esposo lo había hecho hace mucho tiempo. Estaba algo preocupada porque no sabía que efectos podría tener sobre nosotros la altura y el frío. Como no me gusta el frío, llevé suficiente ropa de abrigo, incluyendo un pantalón para esquiar que me prestó una cuñada. Es imprescindible tener gorro y guantes, además llevamos varias capas de ropa, doble media y bufandas. Parte de esa ropa nos la colocamos en la primera estación.También llevamos chocolate para comer.
Es buena idea subir a primera hora de la mañana para poder detenerse bastante rato en cada estación e irse aclimatando. Hay más posibilidades de que le afecte la altura si sube de una sola vez.
Nosotros ya teníamos boletos reservados y comprados desde Caracas (ver nuestro post). Llegamos temprano, para subir en el primer viaje de la mañana. Comenzamos en la Estación Barinitas y no sabemos si es porque era temporada o muy temprano pero la mayoría del personal estaba malhumorado y trataba a la gente a los trancazos.
Pero todo se nos olvidó al comenzar a subir. Nos sentamos de espaldas a la montaña para poder tener una vista de la ciudad. Es impactante ese primer ascenso porque es el más largo (3.453 metros) y el desnivel es de 867 metros. Durante todo el trayecto, los altavoces del funicular van contando la historia del sistema y los atributos naturales de los diferentes lugares sobre los que pasamos.
Llegamos a la Estación La Montaña y allí hicimos una parada larga, donde aprovechamos para ponerle un mono debajo del pantalón a las niñas y abrigarnos un poco más. A partir de allí no dejamos de usar gorro y guantes (por la cabeza y las manos se pierde mucho calor corporal). En esta estación hay un pequeño museo y un mirador para ver el valle del río Chama.
El siguiente tramo nos llevó a la Estación La Aguada. Es muy interesante porque pudimos ver como cambiaba la vegetación de selva nublada a los típicos frailejones. A mi me pareció muy interesante ver que a esa altura había algunas viviendas y vacas. También nos quedamos un largo rato en la estación. Allí hay cafetín y antes de abordar, un grupo de música llanera nos pone a cantar. Es una nota bien divertida.
La siguiente es la Estación Loma Redonda. Creo que es la estación más grande y desde allí se pueden hacer paseos a diferentes lugares. Afuera se encuentra el parqueadero de mulas que lo pueden llevar hasta el pueblo de Los Nevados. En esta estación nos bebimos un “calentadito” (que es una bebida hecha a base de hierbas aromáticas, canela, papelón y aguardiente) y nos comimos unos pastelitos andinos. Seguramente nos quemamos la boca pero a esa altura ni nos enteramos. También había un grupo musical, esta vez un típico conjunto andino con música de violines.

Para llegar a la última, la Estación Pico Espejo, cambiamos de cabina. Hay mucho que ver en este último tramo, como la Laguna Colorada o de Los Anteojos y, por supuesto, salir al mirador donde está la estatua de La Virgen de las Nieves y encontrarse frente a frente con el Pico Bolívar y sus nieves perpetuas.

Allí hacía mucho viento y salimos muy poco tiempo para tomar algunas fotos, especialmente porque mi sobrina (que vive todo el año en Margarita) no soportaba el frío y le dió un bajón de tensión que se resolvió con chocolate. No había mucha nieve (la temporada de nevadas es Julio-Agosto cuando llueve) y nos llamó la atención un grupo que grababa un programa de títeres, sonaban como argentinos o chilenos. Había momentos en que no podíamos tomar fotos porque la cámara se quedaba sin batería, tuvimos que “calentarla” para que volviera a funcionar.
Allí estuvimos muy poco rato y cuando hacíamos la cola para emprender el regreso, sufrí un mareo violento que si no me agarran caigo al suelo. Por suerte a medida que bajamos y descansamos en cada estación, se me fue quitando. A algunas personas les da fuerte dolor de cabeza, vómitos y otras señales de lo que se conoce como mal de páramo o soroche.
El regreso lo hicimos también lento debido a mi mareo pero fue muy agradable. Si van a Mérida y quieren hacer un paseo inolvidable, no dejen de subir al Pico Espejo.
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