Posada Turística Rodelu (Istmo Caribe, Estado Anzoátegui)
Imaginen que sus padres son uruguayos y que después de jubilarse decidieron abrir una posada a la orilla de la playa. Seguramente usted iría con frecuencia, no sólo por la playa sino porque está como en casa, la conversación es amena y la comida bien sabrosa.
Pues así fue como nos sentimos en la Posada Turística Rodelu. Sus dueños, Ethel y Carlos, casi que nos adoptaron y nos hicieron sentirnos parte de su familia. Para ellos Rodelu significa República Oriental del Uruguay, pero confiesan que no dejarían Venezuela por nada del mundo.
Decidimos vacacionar de un momento para otro y empezamos a llamar a las posadas un domingo con la intención de estar de lunes a miércoles en la playa. En algunos sitios nos dijeron que sólo trabajaban a partir del miércoles. Pero en Rodelu nos contestaron que no había ningún problema, que pagáramos cuando estuviéramos allá. Esa es una ventaja cuando los dueños viven en la posada, en lugar de dejarla en manos de encargados: el trato es directo.
Así que nos fuimos apertrechados con nuestra cava, pan de sandwich, algunas latas de atún; en fin, lo que sirviera para un almuerzo ligero porque la Posada Turística Rodelu sólo ofrece desayuno y cena. Pero, como éramos los únicos visitantes nos consintieron y probamos muchas de las delicias de la cocina de Ethel.
![]()
Para empezar, Ethel hace unos panecillos deliciosos que son una variante de la arepa andina de trigo. En el desayuno, nos sirvieron un día waffles con una mermelada casera divina y otro día una creppe con jamón y queso. Conocimos una tradición uruguaya que es comer ñoquis de papa los días 29 de cada mes, colocando dinero bajo el plato para atraer la prosperidad, y los ñoquis estaban estupendos. La pizza es un sueño, con la masa fina y tostada y una salsa espectacular (se me hace agua la boca de sólo recordar).
En la cena, un día fue atún en salsa con papas al vapor y otro, su famosa parrilla uruguaya con carne, chorizo, morcilla y chistorras picantes acompañada por ensalada. Creo que engordamos más de un kilo cada uno.
Las instalaciones son bien sencillas. La posada tiene 4 habitaciones para 3 ó 4 personas (un total de 12 a 14 personas cuando está llena), cada una con su baño privado y todas con aire acondicionado. Afuera de la casa hay unas duchas para quitarse la arena. No hay lujo en las habitaciones, sólo las camas y un mueble para colocar las cosas, no hay televisor en el cuarto pero ellos no tienen problema si usted quiere llevar el suyo.

Es importante recordar que, al igual que muchas zonas del país, aquí el servicio eléctrico presenta algunas fallas especialmente cuando hay mayor número de personas usando aire acondicionado. Así que no se extrañe de que haya corte de electricidad.
La posada tiene un espacio abierto que sirve de comedor y sala común para conversar en las noche. Al frente se colocan hamacas, donde puede descansar a cualquier hora del día. Es bueno llevar repelente de insectos porque de 6 a 8 pm es la hora de “la plaga”, especialmente si no hay brisa. Sin embargo, en las habitaciones no nos molestaron.
Usted sale de su habitación y allí mismo está la playa, en la cual hay unos “ranchitos” donde dejar sus cosas y protegerse del sol. La playa es inmensa y casi no pasa nadie por el frente. Nosotros aprovechamos para hacer largas caminatas. Hay muchas posadas en la zona, pero había pocos temporadistas.

El mar en esa zona tiene color marrón, debido al oleaje que levanta la arena. Nos aseguraron que todas las edificaciones de la zona tienen pozo séptico y que las aguas servidas no van al mar. Así que no hay contaminación.
Para llegar desde Caracas es bien rápido ahora. Se llega en una hora a Caucagua gracias a la apertura del tramo de autopista, después se sigue la vía que va hacia El Guapo donde puede aprovechar para comer cachapas y cochino frito. Siguiendo esa ruta pasará Machurucuto y Cúpira hasta llegar al peaje Playa Pintada. Allí pasa usted al Estado Anzoátegui y está en Boca de Uchire. Inmediatamente cruce a la izquierda (en la bomba) y pregunte como ir hacia el Istmo Caribe, que es una franja de tierra que separa al mar de la Laguna de Unare.
![]()
Esa vía está un poco deteriorada aunque vimos que están asfaltando. Siguiendo por el Istmo va a llegar hasta el kilómetro 12, pendiente de ver a la derecha un cartel que dice El Cují, a partir de allí encontrará que hay calles numeradas a la derecha. Vaya por la Calle 9 hasta el final. De todas formas no puede perderse porque allí hay un cartel con el nombre de la Posada Rodelu. Si viene en dirección contraria, desde el pueblo de El Hatillo, debe estar atento porque el cartel de ese lado está borrado.
Pero lo más impresionante de estar en esa franjita de tierra frente al mar es la belleza de sus cielo, al amanecer y al atardecer. Vale la pena el viaje sólo para contemplarlo.
![]()
Para reservaciones llame a los teléfonos (0416) 826.76.84 y (0416) 415.84.54.
Tags (etiquetas) de este artículo: